Los umbrales

El camino deja aquí de ser únicamente arquetipo para convertirse en experiencia. Despertar, Laberinto, Metamorfosis e Iluminación nacen de una misma búsqueda: cuatro estados de un recorrido interior que, desde la pintura, interroga qué significa atravesar la propia conciencia.

En Ávila, mi tierra, esta búsqueda adquiere una resonancia particular. Teresa de Ávila y Juan de la Cruz hicieron de la experiencia interior una vía de conocimiento; también aquí vivió Moisés de León, figura esencial de la mística judía. Esta memoria espiritual dialoga en mi investigación con la metafísica, la ontología y la filosofía; el Árbol de la Vida; los ángeles; Jung, los arquetipos y el inconsciente colectivo: distintas formas de aproximarse a aquello que escapa al conocimiento inmediato.

En la pintura, el símbolo deja de ser una referencia fija. Se desplaza, se superpone y se transforma hasta adquirir un nuevo sentido en las relaciones que establece la propia imagen. A medida que el recorrido avanza, también cambia mi manera de pintar: figura, arquitectura, puerta y círculo ceden progresivamente ante el color, la materia y la luz.

De Despertar a Iluminación, la transformación alcanza al propio lenguaje pictórico. Cada obra es un umbral: el camino no ofrece una respuesta, sino un espacio en el que la pintura continúa formulando la pregunta.